sábado, 27 de octubre de 2018

La educación a la distancia como opción para el desarrollo profesional


Es un hecho que las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) se han convertido en recursos necesarios en diferentes rubros de nuestra vida cotidiana, laboral y académica. A su vez, su impacto se ha dejado sentir en diferentes generaciones: desde el niño de preescolar que usa una tableta hasta el adulto mayor que realiza una videollamada con sus nietos.

El mundo académico no ha sido estéril a sus efectos y en muchos casos se han vuelto aliados y valiosos recursos para potenciar ciertas habilidades y poner al alcance información que anteriormente se reservaba para algunos usuarios, por ejemplo, la consulta de determinados documentos digitalizados han facilitado su acceso y análisis.

Al mismo tiempo, las TIC se han aprovechado para facilitar el acceso al desarrollo profesional. Hace unos años, quienes aspiraban cursar una carrera universitaria al tiempo que trabajaban, resultaba una tarea compleja dado el tiempo requerido para cubrir los horarios, conseguir los materiales, cumplir con las actividades de aprendizaje, entre otras cosas. La educación en línea apareció como una alternativa a esta limitación. No obstante, estas alternativas tuvieron que pasar por un proceso de aceptación pues el paradigma de una educación escolarizada y presencial aún predominaba como la opción que garantizaba el aprendizaje. Sin embargo, con el paso de los años, la educación en línea también se ha visto obligada a mejorar procesos, herramientas y recursos que faciliten y estimulen el aprendizaje.

El caso de la UnADM (Universidad Abierta y a Distancia de México) representa el ejemplo de la evolución y perfeccionamiento del uso de las tecnologías para el desarrollo profesional. Después de evolucionar y agregar diversos recursos y tecnologías, es una opción para mejorar el desempeño y la profesionalización.

Su modelo educativo se caracteriza por poseer un plan de estudios flexible, basado en competencias en el cual se centra en el aprendizaje por lo que el estudiante es el centro del proceso. El hecho de recurrir a las TIC permite que sea un modelo inclusivo y accesible sobre todo para personas con alguna discapacidad y accesible a cualquier hora y lugar.

Dado que el modelo está centrado en el alumno, el profesor se convierte en un mediador del aprendizaje por lo que su papel es más dinámico pues reflexiona, evalúa y gestiona las condiciones y recursos que movilicen, a su vez, a los alumnos a indagar, preguntar y examinar de tal forma que se estimule su autonomía y responsabilidad en sus procesos de aprendizaje.

Un modelo de estas características se sostiene en un conjunto de valores que sustentan el perfil de alumno a formar: responsabilidad, honestidad, compromiso y respeto dado que al aprendizaje no se limita a la obtención de un grado sino que apunta a un estudiante que participe activamente para al construcción de un futuro mejor para su comunidad.

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